domingo, 24 de diciembre de 2017

Muérdago





Hoy hace frío y ella me acompaña.
Es navidad o eso dicen.
El blanco lo inunda todo.

Un segundo me duró tu calor.
Lo sustituyó un temblor camuflado  en la nieve.
Se nos congeló el tiempo.


Esa tranquilidad milenaria que no admite preguntas, normas o palabras.

Y aquí me quedo con un libro en la mano y el corazón en la otra.
Callada y viendo el tiempo correr.

Un regalo que hay que desenvolver todos los días.
El interior cambia, sorprende, no defrauda.

Mírame y, si soy capaz de transmitirte la mitad de lo que siento, habrá valido la pena.


Crédito de la imagen a Eva Quirke 

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